viernes, 28 de octubre de 2011

Biografía

Mi historia comenzó un 21 de junio de 1991. No tuve opción de elegirla, pero sin duda aparecí en la mejor familia que pudiese haber imaginado. Mis primeros años de vida fueron bastante tranquilos, no tenía mucho que hacer (comía, lloraba, dormía, me dejaba cambiar los pañales,…). Me ahorraré la etapa de mi infancia cómoda y feliz (no quiere decir que no sea interesante, pero las experiencias posteriores son las que más me han marcado).
            A ver, por dónde empezar. Lo cierto es que resulta complicado resumir veinte años en tan poco espacio. Veinte años son muchos (a pesar de lo que digan las personas que son aún más mayores que yo), son dos décadas, son cuatros lustros, son veinte veces trescientos sesenta y cinco días. Cada uno de esos días ha sido especial para mí, en unos he aprendido más, en otros menos, en algunos he llorado, reído, conocido gente, disfrutado, viajado,… y cientos y cientos de cosas, personas, acontecimientos que han hecho que yo sea así, tal cual soy, y que han forjado mi personalidad, mi carácter, mi modo de ver las cosas, mi forma de pensar. Es imposible poner todo eso por escrito, pero haré una selección de algunas de mis experiencias recientes más importantes.
            Hace 8 años más o menos, mi familia y yo cogimos unas mochilas y nos fuimos a Roncesvalles, desde donde comenzamos el Camino de Santiago. Fue una experiencia increíble.
            Cuando iba al colegio jugaba en el equipo de baloncesto, y como todo juego de equipo, también me enseñó muchas cosas. Un año fuimos campeonas de Navarra.
            En 2005 fui a Colonia a la JMJ, a ver al Papa, a escucharle, a rezar, y todo esto junto con miles y miles de jóvenes de todo el mundo. Es increíble ver a tanta gente tan diferente, pero que a la vez lucha por lo mismo. Este año también he asistido a la Jornada de Madrid, y, como la de Colonia, ha sido algo inolvidable.
            Pasé también un verano en Londres, era mi primera estancia larga fuera de casa, y donde aprendí a valerme por mí misma, a “buscarme la vida”. Esa experiencia me enriqueció en gran medida, me abrió los ojos y aprendí que Pamplona está bien, pero que el mundo es enorme, y que la gente navarra es muy simpática, pero que hay personas de otras razas, culturas, religiones, y jamás había conocido a gente “diferente”.
            Otro gran verano, en cuanto a experiencias enriquecedoras se refiere, ha sido este. He estado en Nueva York, ayudando en un convento de las Hermanas de Teresa de Calcuta. No tengo palabras para describir todo lo que he vivido allí, pero sí para decir la suerte que tengo por tener una vida tan cómoda. Jamás había estado tan cerca de gente tan necesitada, nunca había entablado una conversación con una persona que no tiene ningún sitio en el que vivir, nadie a quien acudir. Allí he aprendido, entre otras cosas, que cuando verdaderamente te das a los demás, si lo haces de verdad, eres feliz, y que, aunque vayas con la idea de “dar sin recibir” lo cierto es que recibes muchísimo.
            Como he dicho antes, me resulta muy difícil hacer una selección de los momentos más importantes de mi vida, pues cada uno de ellos es de gran importancia para mí. Siento que he vivido mucho, pero que me queda más todavía por vivir. No es una biografía cerrada, sino que se va actualizando con cada minuto que pasa. Es una biografía que al mismo tiempo es pasada, presente y futura.

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