viernes, 28 de octubre de 2011

La familia es clave


Es 21 de junio, 9 de la mañana. Acabo de nacer y ¿qué es lo primero que me encuentro? Alrededor de mí hay un grupo de personas contemplándome y sonriendo. Son ellos, mi familia. Lo cierto es que yo no tuve oportunidad de elegirla, simplemente aparecí en ella, pero he de decir que quien quiera que la eligiese acertó de lleno, pues es la mejor familia que hubiese podido desear, el primer gran regalo que me encontré nada más nacer.

           
¿Qué es la familia? Para mí, la familia es algo más que un grupo de personas unidas por un vínculo de sangre. No solo es llamar a alguien “tío”, “abuela” o “primo”. En mi caso, y creo que en el de de todo el mundo, cada una de las personas de mi familia es alguien muy especial para mí. Y, ¿por qué? No es porque pasemos mucho tiempo juntos, porque me hagan regalos el día de mi cumpleaños o porque esté obligada a que, por ser mi familia, les tenga como personas especiales. No. Es porque despiertan en  mí un sentimiento espontáneo, no podría dejar de quererlos si me lo propusiera y estaría dispuesta a hacer cualquier cosa por ellos. Forman parte de mí y sin ellos yo no sería la misma.
           
            La familia es escuela primera y principal donde aprender y vivir las virtudes. La educación más importante no es la que se recibe en el colegio, sino la del ámbito familiar. El ejemplo de un hermano mayor, la “regañina” de tu abuela, la constancia de los padres en hacerte crecer en virtudes,... Eso es lo que forma a una persona, lo que le educa en virtudes y le enseña a vivir en sociedad.

Personalmente, pienso que la familia es como una pequeña muestra de lo que debería ser la sociedad. Y es que, ya lo decía la Beata Teresa de Calcuta: “la paz y la guerra empiezan en el hogar. Si de verdad queremos que haya paz en el mundo, empecemos por amarnos unos a otros en el seno de nuestras propias familias.”

            Pero ¿quién es responsable de la familia? ¿A quién incumbe mantenerla unida? Incumbe a todos construirla. No es algo por lo que tienen que luchar los padres y los abuelos. Todos formamos parte de ella y debemos sentirnos responsables. Como miembro de la familia, a cada uno le corresponde una serie de derechos y obligaciones (obligación de respetar a tus familiares, derecho a ser educado,…).

Además, la fuerza que unifica a la familia es el amor. El amor es mucho más que un sentimiento. Los sentimientos son pasajeros, y están relacionados con factores físicos, biológicos y emocionales que son cambiantes. El verdadero amor es estable, permanente y sacrificado. Es el amor lo que convierte la mera convivencia en vida familiar.

La familia tiene una dignidad especial. Es sociedad natural, preexistente al Estado o cualquier otra comunidad y, por ello, es fundamento de la sociedad. Como dijo Juan Pablo II, “la familia es la célula fundamental de la sociedad, cuna de la vida y del amor en la que el hombre nace y crece”. Es un bien común y universal, necesario, pues su ausencia supondría la destrucción de la sociedad. A pesar de ello, en la actualidad, tiene lugar una erosión de la institución familiar y su dignidad. Hay personas que se empeñan en destruirla. Prueba de ello es la ley del aborto o la ley del divorcio. Por eso, es importante que todos seamos conscientes de su importancia, y luchemos por ella.

Por último, las siguientes palabras de Juan Pablo II justifican el título del ensayo: "El hombre, más allá de la más alta actividad intelectual o social, encuentra su pleno desarrollo, su realización integral, su riqueza insustituible en la familia. Aquí, en verdad, más que en cualquier otro campo de su vida, se decide el destino del hombre". La familia, por tanto, es clave, tanto para uno mismo como para la sociedad.

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