viernes, 28 de octubre de 2011

Vivir en paz

            ¿Qué es la paz? Pues bien, según el diccionario, esta palabra tiene numerosos significados. Quizás el más utilizado hoy en día y en el que más se piensa al oír la palabra paz es este: “situación y relación mutua de quienes no están en guerra.” Pero, lo cierto es que paz tiene muchos más significados que permiten hablar de distintas clases de paz:
-                         Sosiego y buena correspondencia de unas personas con otras, especialmente en las familias, en contraposición a las distensiones, riñas y pleitos.” Este es el significado que se refiere a la paz con los demás.
-                 “Virtud que pone en el ánimo tranquilidad y sosiego, opuestos a la turbación y las pasiones.” Este hace referencia a la paz con uno mismo.
Por último, existe otro significado de paz, la Paz de o con Dios, que es la plenitud de la paz que solo Dios puede darla. Pues, tras el pecado original, el mundo no es capaz de darla.
¿Qué es la paz con uno mismo? En la actualidad, parece que está de moda todo eso del yoga, las energías,… Todo el mundo busca, de un modo u otro, estar en paz con uno mismo. Pero, hay gente que confunde el concepto con no tener preocupaciones ni problemas. Lo cierto es que dicha paz a la que me refiero es mucho más profunda, va más allá. ¿Cómo se consigue? El amor a la verdad otorga la paz con uno mismo. Buscar la verdad, saber que lo que se hace es lo correcto, suponen una tranquilidad, una paz con uno mismo. Sin embargo, inclinarse por la ausencia de bien supone desasosiego, intranquilidad, desequilibrio. Uno no puede estar en paz consigo mismo haciendo cosas que sabe que no son correctas, que no son las verdaderas. Por otra parte, la búsqueda de la verdad también supone una inquietud, pero puede decirse que es una “inquietud tranquila”, surgida del saber que está en el buen camino.
Además, la paz es consecuencia de la guerra, de la lucha ascética e íntima que cada uno debe sostener contra lo que le aleja de ella, contra lo que le desvía del camino hacia la Verdad (la soberbia, el egoísmo, la superficialidad,…)
Pero, sería egoísta pensar en una paz exclusivamente propia. La paz con uno mismo es requisito para vivir en paz con los demás. Por eso, “es inútil clamar por el sosiego exterior si falta tranquilidad en las conciencias, en el fondo del alma, porque del corazón es de donde salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, los hurtos, las fornicaciones, los falsos testimonios,…”
El hombre es ser social por naturaleza. Vivimos en medio de una sociedad, al igual que los demás hombres. Todos compartimos la misma condición y naturaleza de seres humanos, y hemos sido dotados de igual dignidad. En ocasiones, esa dignidad no es respetada, al igual que otros muchos derechos que son propios del hombre en cuanto tal. “La justicia y la paz se abrazan”, y es que, la paz con los demás será posible en la medida de que no existan injusticias, que a cada uno se le de lo suyo.
Y, ¿en qué se traduce la paz con los demás? Madre Teresa de Calcuta, premio Nobel de la paz en 1979, decía que la paz comienza con una sonrisa. Esto significa ser amables con los demás, respetarles, buscar su bien, interesarse por ellos,… Por tanto, para la paz con los demás es necesaria la solidaridad. Y también el perdón. Las personas no somos perfectas, y muchas veces nos ofendemos unos a otros. Pero lo importante es saber perdonar, la reconciliación con los demás, pues con ella, se consigue también la paz.

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